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Mis impresiones de este Nacional
Hola:
Quiero hacer un post aparte para comentar el Nacional y que no se pierda entre los miles de agradecimientos que habrá. En el otro hilo ya di las gracias, y ahora quiero hacer mi crónica.
El viernes, justo después de comer, terminamos de cargar el coche. Realmente sólo metimos la maleta y la comida en la nevera, porque el resto de cosas quedaron cargadas ya el martes. Nos pusimos en marcha, y al pasar por Guadalajara dice Gus que parará en el área de servicio que comentamos. Llegamos casi a la vez, nos tomamos un refresco y a seguir camino, que quedan muchos km.
Vamos avanzando por la autopista sin problemas, Sari llevando el coche de Gus, y yo marcando el ritmo. Tranquilo, que hay tiempo, 115-120. En esto que, llegando a Zaragoza, con los enlaces de autopistas de allí, que aún no me he acostumbrado a ellos, me entra la duda de si por la derecha o por la izquierda. Decido que por la izquierda justo cuando Gus me está diciendo por la emisora que "por aquí vamos bien", y a lo lejos (bueno, en realidad más cerca que lejos), entre los matorrales, veo a toda la autopista parada en seco. Pues hala, susto y frenazo que te crió.
Accidente, ocupan los dos carriles, no se puede pasar por ningún hueco. Toca esperar a que despejen la carretera. Vienen motos de la GC. Viene una ambulancia desde otra carretera y se mete en sentido contrario (con el tráfico cortado, evidentemente). Ya tenemos lío.
Al cabo de más de tres cuartos de hora, vemos que han cortado el tráfico por detrás y lo están desviando por otra salida que queda a unos 200 metros por detrás nuestra. Y además, la fila de coches va disminuyendo por detrás, así que dedicimos salir por ahí.
Pero al salir, oigo que mi coche hace un ruido extraño. No puede ser. No es posible que el coche se vaya a estropear justo ahora... Pues sí, era posible. Por la emisora: "Gus, el coche me hace un ruido raro, me paro donde lo vea bien", y nos tiramos al arcén justo en una rotonda en obras, por detrás de la valla, la señal y el cono, quedándonos fuera de la calzada. El doctor Gus diagnostica tensor de correa "kaputt" y, milagrosamente, saca uno del maletero de esa enorme caja blanca que tiene por coche.
Con cada salida que hago con él, alucino más. Su coche es como el bolso de Mary Poppins. En cualquier momento sale de todo lo que pueda hacer falta de allí.
Nos liamos a cambiar el tensor, previa foto de rigor para saber cómo narices montar la correa del Td4 con ese laberinto que hace. Y mientras montamos y apretamos, llegan dos motoristas de la GC, con cara de pocos amigos y menos modales, y preguntan que qué hacemos ahí arreglando el coche. "Pues mire, señor agente, que se ha roto el tensor de la correa y lo estamos arreglando."
- Y ese niño, ¿qué hace en el techo?- refiriéndose al hijo de Gus, que estaba plácidamente sentado entóloalto del coche.
Sin dejar de mirar al tensor, Gus ordena a su hijo que se baje, Sari hace lo mismo y a mí el amable guarduia me dice que pongamos el triángulo más en medio, "que ahí no se ve", preocupándose tanto de nuestra seguridad (os recuerdo que estábamos parapetados por una valla de obra con su correspondiente murete de hormigón) que olvida su propia integridad manteniendo la moto en mitad del carril.
Y después de preocuparse tanto de nuestra seguridad y nuestra integridad, se despidieron (modo ironía ON) con un amable y cordial saludo como hicieron al llegar (modo ironía OFF).
Con el tensor montado y sin ruidos extraños (aparte de los habituales de un Defender), seguimos marcha. Paramos en una gasolinera poco antes de llegar a Huesca a limpiar los cristales porque, como sabéis, la aerodinámica de la luna delantera de un Defender es tal, que consigue que todos los mosquitos, moscas, avispas, moscones, saltamontes, mariposas, mariquitas, escarabajos y demás fauna invertebrada voladora, esquive milagrosamente el coche y no se espachurre cruelmente.
A partir de aquí, la carretera se va poniendo interesante, pues a los pocos km, acaba la autopista. No podemos dejar de comentar que la carretera antigua, cuyo trazado va por el mismo desfiladero, tiene que ser espectacular. Así, sin más preámbulo y sin avisar, llegamos a Sabiñánigo a coger el desvío hacia Fiscal. Desde Fiscal a Broto queda ya muy poquito, y empezamos a cruzarnos con otros LR. En Broto vemos varios coches aparcados de los compañeros que están tomando algo en el pueblo.
Pocos minutos después, llegamos al camping, donde saludamos a la gente conocida mientras vamos pasando "al fondo que hay sitio", y llegamos al punto donde nos esperaba parte de la "Vascomadrileña", junto a miembros destacados de la "Manada 2013" ya acampados y esperando que llegáramos para empezar a cenar.
Tras los besos y abrazos de rigor, montamos las tiendas a la velocidad del rayo, descargamos los coches de los aperos de acampada, y sacamos las viandas. No sé de qué manera, porque estaba a otros menesteres, aparece por allí una "peazo" plancha de las de quitar el hipo, que en pocos segundos empezó a humear y a churrascar hasta su punto exacto un par de cargamentos de panceta y de chuletillas, que, bien regados con buen vino y mejor compañía, nos supieron a gloria.
A continuación, Georgina y Pep sacaron varios litros de "cremat", del cual dimos buena cuenta más rápido que en Playa Blanca durante la Manada 2013.
Y así, tras una maravillosa velada de risas y buena conversación, nos retiramos a nuestros aposentos, pues la mañana del sábado se presenta movidita.
Continuará...
Amanece el sábado.
Antes de hacer nada, un buen desayuno. Pasamos por recepción para recoger el dorsal y la autorización. Breve conversación para ponernos de acuerdo sobre qué ruta hacemos, conectamos el GPS, y en marcha.
Hacemos la ruta de los pueblos abandonados, mientras Sansero se queda con su hijo y los de Gus para irse de rafting. Por la tarde nos juntaremos todos para otra ruta.
En la pista hay polvo, mucho. Dejamos algo de distancia con el de delante y avanzamos, a ratos subiendo, a ratos bajando. Cogemos una alternativa para ver uno de los pueblos. Pequeñito, recogido, pero con su plaza, su fuente y su iglesia medio derruida. Nos hacemos las fotos de rigor, y empieza el baile para dar la vuelta a los coches. El pueblo es tan pequeño, que no caben los coches.
Después de invertir la marcha, volvemos a la pista principal y continuamos camino, hasta que la voz de Bataca, presa del pánico, nos dice por la emisora que el "sumbarino rojo" se calienta mucho. El abuelo tiene unos pocos achaques, y el baño que se pegó este invierno en un río segoviano, aún trae consecuencias. Alguno recordará todavía la aventura del rescate de Bataca y su submarino rojo.
Como en la Vascomadrileña de este año, según dicen las crónicas, los doctores Gus y Reyes, con la gorra de Land Rover bien puesta, diagnostican manguito inferior del radiador flojo, con pérdida de abundante líquido. Se procede a la reparación, y al llenado y purgado del circuito. El paciente se recupera rápidamente, bajándole la fiebre y curado de su incontinencia. Como en toda parada imprevista que se precie, milagrosamente han aparecido por allí cervezas, refrescos y alguna que otra patata frita. Continuamos.
Gus, capitán de la expedición, nos dice por la emisora que hay otra alternativa a la ruta en la que se puede ver un pluviómetro, así que intrigados por saber quién habrá decidido que un pluviómetro es un hito digno de visita en la ruta, enfilamos hacia él. Al llegar comprendimos por qué.
En medio de un claro entre los árboles, se alzaba el artefacto, despojado ya de sus elementos de medición. La pequeña pradera, de clara inspiración heidiana (de los cuentos de Heidi, vamos), ofrecía unas vistas espectaculares del otro lado del valle, con sus picos, su nieve, sus bosques... Sin aliento quedamos.
Al comprobar la hora que era, y yo aún con estos pelos, decidimos que comemos aquí y luego enfilamos rápidamente hacia el camping, que tenemos hora para los miradores a las 16:30.
Como la máquina bien engrasada que estamos demostrando que somos, las neveras se abren y las mesas se empiezan a llenar de comida y bebida. Sacamos la cocina y la sartén, y hacemos las pechugas que traen Bataca y Laura. El grupo queda satisfecho con la comida, y Gus y Sari salen "escopetaos" al camping, que los niños habrán acabado ya el rafting y seguro que están allí esperando. El resto, nos tomamos un cafelito, que a esas altitudes sienta de vicio, y decidimos recortar la ruta en cuanto pisemos asfalto porque se nos echa el tiempo encima. Raudos como sólo nosotros sabemos hacerlo, recogemos todos los bártulos y salimos. Como dice la norma, no se nota que hemos estado.
La bajada es espectacular, rodeados, primero de coníferas y luego de hoja caduca. Llegamos a la carretera, alguien pone en marcha el Tontón, y dice que llegamos al camping a las 16:41.
Con puntualidad británica llegamos al camping (o sea, a las 16:41 exactamente), unos minutos después que Sansero y los niños, que han tenido una pequeña demora de más de una hora y acaban de llegar sin comer.
Se aprietan un bocata de los que hacen afición, y el resto aprovechamos para pasar por el baño o tirarse un rato en la hierba.
A una voz del capitán de la expedición, todo el mundo se sube en los coches y salimos hacia los miradores.
Continuará...
Bueno, como decía antes, salimos hacia los miradores del PN de Ordesa.
Mientras subimos, poco después de pasar la barrera, Bataca vuelve a ser presa del pánico porque su coche vuelve a tener fiebre. En este caso, el doctor Reyes no está para diagnosticar al enfermo porque ha continuado, pero se para unos metros más arriba a la espera. los doctores Gus y Rubén (Al-Yawara) comprueban que esta vez no hay incontinencia, porque el abuelo mantiene todos los líquidos. Calientes, pero los mantiene. Tras las pruebas de rigor, se diagnostica un viscoso nada viscoso, al que se le invita amablemente con un "cachotrozo" alambre y unos alicates a que haga su trabajo correctamente y ventile como debe ventilar cualquier ventilador que se precie.
Ahora que me doy cuenta, se me ha olvidado comentar que en una breve parada de la bajada de los pueblos para mirar no me acuerdo qué del coche de cabeza del grupo, descubrimos que la trasera izquierda de Bataca pierde aire como si no costara, pero el incidente se ve solucionado en pocos minutos con un hi-lift, una llave de ruedas en condiciones, y una Firestone Town & Country en medida 7.50x16 que podría contar batallitas de la edad que tiene.
Bueno, volvemos a los miradores...
Con el ventilador de Bataca ventilando correctamente y el radiador enfriando como debe, llegamos al final de la ruta. Breve paseo para comprobar que no, que aún no hemos llegado a los miradores, y que hay que andar un poquito más. Para cuando llegamos allí, se nos corta el aliento y nos quedamos sin palabras ante la espectacularidad del paisaje que se presenta ante nuestros ojos.
Cortados impresionantes, picos inacabables, nieve por doquier, una cascada que parece sacada de las fotos de los catálogos de viajes a lugares paradisíacos, un valle excavado lenta y minuciosamente por el agua de un río que se adentra por las montañas. Realmente merece la pena el paseíto hasta este lugar.
Aún impresionados, volvemos a los coches y nos dirigimos al camping de nuevo. La bajada es más ligerita que la subida porque ya vamos tarde a la asamblea del club.
Tras la asamblea, vamos todos a cenar a la zona de ocio. Tal vez la única pega que se pudiera poner a la cena es que no era del todo buena, pero por lo menos fue escasa. Así las cosas, el comando murciano decide que lo mejor es recenar en el camping y luego unirse a la fiesta. Y en un abrir y cerrar de ojos, la plancha vuelve a humear con un montón de chuletillas dorándose convenientemente. Bien regadas, de nuevo, con buenos caldos, comienza la sesión de chistes que se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
Y cuando parecía que ya se acababa todo, pues no. Llega el domingo.
Continuará...
Solamente apuntar que Yago se da cuenta de la pérdida de aire de la rueda, en la parada donde Reyes dice que el muelle trasero de la suspensión se le ha salido y paramos a ver que pasa
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Hola:
Efectivamente, Bataca. Fue un muelle trasero de Reyes lo que hizo que nos paráramos, y fue cuando me di cuenta de tu rueda.
Pero volvamos adonde lo dejamos. Llegaba el domingo.
En mitad de la madrugada, unos gritos rompen el silencio: "¡Reyes! ¡Reyes!"
Uno de nuestros compañeros landroveros se encuentra francamente mal, y necesita de la asistencia del doctor Reyes, pero ésta vez en su faceta médica. Con la tranquilidad y sangre fría que le caracteriza cuando las cosas se tuercen, ordena llamar al 112 y se pone en marcha para atender al paciente. Realmente Gus tenía razón cuando dijo que Reyes es el tío que quieres tener a tu lado cuando las cosas no van bien. No me enteré mucho más de lo que pasó porque me quedé en mi tienda, entendiendo que, en estos casos, lo mejor es guardar una respetuosa distancia, dejando que los profesionales actúen.
A pesar de todo, amanece un día más en el camping de Oto, tomado esta vez por hordas de landroveros que, a pesar de la paliza del sábado, siguen hambrientos de aventuras y con ganas de enmarranarse hasta los ejes allí donde la organización lo haya previsto.
Con la salida del sol comienza también el éxodo de aquéllos que viven más lejos. Entre ellos se cuenta el comando murciano, que aún tienen un porrón de km por delante. Desayunamos y nos despedimos de estos amigos, y de otros tantos que se van a tomar el viaje de vuelta con calma, como Tamayo y Carmen.
Después de los besos, abrazos y despedidas varias, recogemos el campamento, cargamos los coches, y nos organizamos para ver qué hacemos. Gus, Bataca, Xtremo y yo mismo decidimos irnos un rato al circuito y luego, dependiendo de la hora, hacer una ruta de las cortas, por ejemplo la de la Madera. Nos acompaña Sansero como pasajero.
Entramos al circuito por la zona 2, por todo el río de piedras. Gus mete todos los hierros a su Defender y empieza a pasar por las rocas con esa elegancia que sólo tienen los Defender. Yo le sigo, pero más despacio porque yo no tengo hierros que meter, pero una vez más, el coche me demuestra que no le hacen falta achiperres para pasar por determinados sitios. Por detrás me sigue Xtremo. A Bataca no le atrae eso del circuito, porque recordemos que el sábado no tuvo su mejor día.
Gus nos dice por la emisora que Roger le ha contado que Rebel la ha liado parda en la ruta de la madera y hay que ir a rescatarle. Así que sin más dilación, ni falta que hacía, salimos del "oued", y tiramos rápidamente hacia la ruta. Rebel está al final, atrancado y averiado. Se nos une Abejorro a la expedición de rescate. Empezamos a subir, y llegamos a lo que creemos que es una de las alternativas. "Zona de juegos" pone en el rutómetro. Nos metemos y pronto encontramos a unos cuantos coches parados por delante. Al parecer, esa alternativa acaba en un árbol caído que interrumpe la pista y hay que volver por donde hemos venido. A todo ésto, ni rastro de Rebel. Nos damos la vuelta como podemos y volvemos al cruce. Tiramos más hacia arriba, hacia el final de la pista, donde parece que también hay una alternativa divertida. Y efectivamente, llegamos al final de la pista. Ésta también estaba un poco cerrada, con algún pequeño desprendimiento, pero que no impedía totalmente el paso. ¿Vosotros habéis visto a Rebel hasta aquí? Pues nosotros tampoco.
Deducimos que debe de estar más adelante, y nos adelantamos un poco andando para mirar, pero no se ve nada. Y además, no hay huellas de coches por allí. Está claro que por aquí no ha pasado nadie. Llamamos al camping y nos dicen que Rebel ya ha reparado y salido, que ya no hace falta que vayamos a buscarle.
Un poco más atrás habíamos visto otro desvío que parecía llevar a una tercera zona que prometía ser "divertida", así que tiramos para allá. Pero esa pista acababa en una pequeña praderita con unas vistas fantásticas. Y como es habitual en los landroveros, alguien saca unas bebidas, otro alguien algo de picar, y así con la tontería, nos hemos montado un piscolabis sin darnos cuenta.
Miro la hora y aviso de que no llegamos a la comida, así que en menos que canta un gallo recogemos todo y vamos p'abajo.
Al llegar a la zona de ocio, aquéllo está ya más que lleno de landroveros hambrientos. Pero esta vez no de aventuras, sino de hambre de verdad, de la de comer. Encontramos un hueco en una mesa, y para no repetir el error de la noche anterior de estar de pie, sacamos las sillas de los coches.
La cola para la paella es enorme. Aguantamos estoicamente mientras nos comemos las últimas reservas de cositas para picar que quedaban en las neveras, regadas con un verdejo francamente bueno que alguien ha traído.
La paella cambia de ubicación. Pasa del plato al estómago en un tiempo récord, algo que deberían de estudiar los profesionales de estas cosas, pues nunca se vio cosa igual.
Pero todo lo bueno se acaba. Nos despedimos de los compañeros que se quedan o que emprenden viaje hacia otros lugares, y los de Madrid hacemos piña.
Un cafelito rápido de despedida en Broto, visita relámpago a la cascada del Sorrosal, a escasos 200 metros del bar donde tomamos el café, fotos de rigor y hala, para casa que quedan un montón de kilómetros.
Pero aquí no acaba todo. Aún quedaba el viaje de vuelta...
Empezamos el viaje de vuelta.
Salimos de Broto por la carretera hacia Fiscal. Se nota que estamos de vuelta y los ánimos no son los mismos. La emisora está en silencio. Cuando llegamos a Fiscal, la emisora nos informa de que está la GC en la rotonda y que paran a Xtremo. Lleva la bicicleta cargada atrás, y no lleva la placa de carga que sobresale.
El agente le avisa de que pueden multarle, pero Pablo alega que no sabe dónde ha puesto la placa y que no al encuentra, por lo que el guardia le dice que continúe. Es uno de los que el sábado se pasaron por el circuito y se les caía la baba viendo los coches. Es dueño de su tercer Disco.
Cuando salimos ya a la carretera general, Gus nos dice que le vibra un poco el coche. Mentira. Le vibra mucho. Visto desde atrás, da miedo. Paramos un momentín en el arcén para comprobar que no se haya aflojado ninguna rueda. Cuando nos subimos a los coches pasa por allí Chuchi_El Drac (creo) y hace amago de pararse, pero le decimos que tire, que ya vamos.
Le adelantamos en la subida y cuando empezamos a bajar pasado el túnel, las vibraciones de Gus aumentan peligrosamente. Nos paramos en una zona de frenada de emergencia (sin entrar en la grava, se entiende) y con la inestimable ayuda de unos palos quitamos mucho barro de una de las llantas. Una vez limpio todo, reemprendemos la marcha.
Al pasar Sabiñánigo hacemos otra pequeña parada en la gasolinera para que Gus termine de limpiar las ruedas con la manguera, y de paso, repostamos. Nos adelantan varios coches mientras estamos parados. Loko, con tracción a sólo dos ruedas, entre ellos. Seguimos.
Vamos sin novedad, a unos 110, al ritmo que va marcando Bataca, que no quiere castigar al coche por si las moscas. Pasado Zaragoza, por la zona de La Muela, Bataca nos dice que le suena y le vibra mucho el coche en las bajadas. Rebajamos un poco el ritmo y paramos en una gasolinera a echar un vistazo.
Gus se enfunda el mono, lo cual es siempre síntoma de que ha visto algo que no va bien. La transmisión trasera tiene cierta holgura en la cruceta trasera y también el tambor del freno de mano se mueve algo. Gus desmonta la transmisión y le da un apretón a la tuerca de la brida trasera. Mejor meter el bloqueo y tirar con el eje delantero antes que seguir machacando la transmisión. Pero hete aquí que el bloqueo central se pone caprichoso, y no somos capaces de meterlo. Así que se vuelve a montar la transmisión y cruzamos los dedos para que no vaya a más. Mientras hacemos todo ésto, coincidimos con Danirange, que reposta, nos saluda, nos ofrece su ayuda, nos desea suerte, y sigue camino. Prometemos llamarle si lo necesitamos.
Después de esta paradita, que sobre todo para los niños y las acompañantes se ha hecho larga, seguimos mientras Gus nos explica por qué suenan las transmisiones. Y mientras nos lo cuentan, entran por la emisora con una potencia y un volumen increíble radioaficionados italianos, polacos y suizos en busca de contactos lejanos aprovechando las buenas condiciones de propagación. Gus les contesta a todos, porque es al único al que oyen.
Sin más incidencias, vamos acercándonos a Madrid, y decidimos parar una vez más a despedirnos en condiciones, aunque aún quedan un buen rato hasta que nos separemos. Achuchones, besos, abrazos y adioses varios.
Seguimos la conversación, que deriva en este caso hacia las capas de la atmósfera. No sé en qué momento surgió ni por qué, porque apagué la emisora para que mi acompañante atendiera una llamada telefónica. El caso es que la conversación terminó como una clase magistral impartida por Sari, que sospecho que consultó algo en la Wikipedia. Y así llegamos al sitio donde nos empezábamos a separar. Sansero nos dijo adiós en la R-2, que le venía mejor. Los cuatro que quedábamos seguimos hasta la M-40, donde unos tirábamos para un lado, y Xtremo seguía por la A-2. Con el grupo reducido llegamos a la A-6 donde nos despedimos de los dos que quedan, y Gus y Bataca siguen.
Como Gus está emitiendo con mucha potencia, les oímos despedirse de Bataca en el desvío de la M-503 mientras nosotros ya habíamos pasado El Plantío.
Y sin más novedad, llegamos a casa. Metemos el coche en el garaje, sacamos la maleta y las cosas de la nevera, y el resto se queda para el día siguiente.
El balance y el resumen del fin de semana no puede ser mejor.
Hemos encontrado alguna piedra en el camino que nos ha hecho tropezar, pero cuando vas acompañado de gente de la calidad humana como los que formamos el club, esas cosas no se notan y se cuentan como anécdotas entre risas.
He podido saludar y ver a gente que conocía. Sé que si digo algunos nombres, habrá otros muchos que se me olvidarán. Espero que no os sintáis ofendidos, porque sois muchos: Saltamontes, Mecaloco, Roger, Txus, Megatrastos, Tombuctu4x4, Danirange, Tamayo, Gus, Xtremo, Sansero, Polviscas, Reyes, GTCarrera, Sentico, Lumbi, Oscario, Porcuatro, César, Jano, Bataca, Paty (bueno, vi a tu mujer, a ti no...), Migwe, Benito, Josepo, Abejorro, Papaoso, Aceituno... Y más de los que ahora mismo no me acuerdo. Perdonadme.
He podido conocer a gente que no conocía, y que merece la pena tener en tu lista de amigos: Al-Yawara, Salvaje, Mercurio, Landraul, Red110... Si me olvido a alguien, digo lo mismo que antes. Perdonadme, pero tengo memoria de pez.
Y por supuesto, junto a todas esas personas están todos aquéllos que os acompañaban, y que no he mencionado aposta por esas cosas de la intimidad y demás, pero que también me acuerdo de ellas.
Llevo dos días con la sonrisa puesta. Aún arrastrando cansancio acumulado. Pero es de ese tipo de cansancio agradable.
Este club lo formáis grandes personas, y sin vosotros, ésto no sería lo mismo.
Gracias por este encuentro.
Abrazos.
así fue y así nos lo ha contado Yago.
Solo aclarar un tema, en el oued de piedras no metí ningún hierro, bloqueo central y parlante. Me encantó el trozo, me hizo recordar eso oued de Marruecos de paso obligatorio que te desprenden los empastes, pero esta vez por gusto.
Muchas gracias Yago por la narración, muy amena.
Muy buena Yago segun lo cuentas me parece estar tambien hay viendo todos esos paisajes
Yago,
Cuando me adelantasteis y vi esas "pequeñas vibraciones" de Gus, que no eran tan pequeñas, francamente me asusté, aunque después de ver que se trataba de barro acumulado y que la situación la teníais controlada, pues tanto mejor.
Lo que creo que no hicimos bien fue parar justo a la entrada del área de frenado de emergencia, tapando el acceso a quien la pudiera haber necesitado justo en ese momento. Obviamente se trataba de una parada obligada por una "avería" y la decisión de parar tomada en ese momento es necesaria, pero quizás hubiera sido conveniente, justo nada más haber visto de qué se trataba, haber liberado lo antes posible esta zona, avanzando un poco más hasta parar justo delante de la trampa de grava.
También es cierto que yo bajé sin chaleco y GUS y tú ya bajabais del Defender con él puesto!
Bueno, pues eso, que sólo fue un pequeño susto.
Por cierto, en breve corrijo ese "poco de humo" de más que echa "El Drac".
Pedazo de crónica Yagolo!!!
Debimos coincidir en el pluviometro en la comida. Yo estaba en un grupo de D3 llegó tb a comer y como solo habia dos grupos, pues blanco y en botella...el sitio era espectacular para sacar la comida y quedarse a vivir...
